Domingo, 03 de mayo
Sociedad

"Ay Dios, hijo mío, ¿dónde estás?": emociones en Malvinas

La deuda es con los soldados enterrados bajo la desoladora placa "Soldado argentino solo conocido por Dios" luego de la guerra de Malvinas. Y el aplauso fue para Geoffrey Cardozo, el militar británico que recogió los cuerpos, los enterró y armó este cementerio de la mejor manera que pudo luego de la rendición argentina. Entonces, en 1983, quedaron 121 soldados sin identificar. Gracias al minucioso registro realizado por Cardozo, diez años de trabajo de hormiga de un ex combatiente y la investigación de un equipo forense liderado por la Cruz Roja, 90 de esos soldados ya tienen una placa con su nombre.


Para conocer dónde están enterrados y quiénes son los soldados identificados en 2017 ingresá al interactivo 

Homenajes y emociones de los seres queridos

"Hoy hablé con mi hijo", dijo Malal Massad después de la ceremonia. Tenía el gesto relajado, casi alegre. Su hijo, Daniel Massad, era uno de los soldados que estaban sin identificar y ahora tiene una tumba con su nombre. Vivía en Banfield, jugaba al básquet y estudiaba para contador. Cayó cruzado por una ráfaga de ametralladora en la batalla de Monte Longdon, sobre el final de la guerra, cuando salió de su trinchera para proteger a sus compañeros. "Le dije que lo admiraba por lo que había hecho, que era un héroe", explicó Malal.

La sensación de alivio era compartida por casi todos los familiares y resultó muy evidente en la diferencia en el gesto con que entraron al cementerio, a las 8 de la mañana, y con el que se fueron tres horas después.

"Ay Dios mío, hijo mío, ¿dónde estás?", fue el grito desgarrador de la primera madre que se bajó del ómnibus. La certeza de ahora sí saber en qué tumba descansan y el largo rato que, ayudados por un día de sol, sin viento y temperaturas moderadas, una anomalía en estas islas, los familiares pasaron con su ser querido alivió la congoja.

Así se sentía María del Carmen Araujo, la madre de Elbio Araujo. "Hasta ahora -dijo sonriente- era la madre de un soldado solo conocido por Dios y estaba contenta con que Dios lo conociese. Pero ahora lo conoce todo el mundo y eso es mucho mejor." El hermano de Nora Dimotta sigue sin identificar pero ella igual viajó y mostró alivio. "Este tiempo en Darwin ayuda a sanarnos", explicó.

Alberto Segovia, cuyo hermano era uno de los no identificados, lloraba feliz de la emoción. "Ahora le voy a poder explicar a mi hijo porque le puse Higinio, como mi hermano. Hasta ahora no lo pude hablar, era un tabú", explicó mientras abrazaba a Julio Aro y lo invitaba a pescar surubies en su Corrientes natal.

Fuente: La Nación

Noticia Anterior

Casas del Bº Ponce: Invico reactivó las actualizaciones de datos

Noticia Siguiente

La erosión global de los estándares democráticos

Comentarios

  • Se el primero en comentar este artículo.

Deja tu comentario

(Su email no será publicado)

🔔 ¡Activa las Notificaciones!

Mantente informado con las últimas novedades.