Jueves, 23 de abril
Política

"El gobierno trató de evitar hasta el último volver a la retención"

A partir de las medidas anunciadas ayer por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, el poroto de soja pasará a pagar 28% de retenciones, los derivados de la oleaginosa 26% y el resto de los granos sin industrializar como el trigo, el maíz y el girasol, entre otros, pagarán una suma fija de 3 o 4 pesos por dólar. Esto último representa un 10% de los 40 pesos del precio de la divisa que el Gobierno tomó como referencia para los cálculos.

En este contexto, el titular de la cartera de Producción de la Provincia de Corrientes, ingeniero Jorge Vara sostuvo sostuvo, “en principio lo que me parece destacar es que es más equitativo, porque en realidad está gravando a todas las exportaciones y no como en años anteriores, cuando el campo ponía y otros sectores exportadores no o inclusive recibían reintegros”.

La cerealeras actuarán como agente de retención del Tributo que pagará el productor. Serán de $4 por dólar para los granos sin industrializar (soja, maíz, trigo, girasol, sorgo). Harina, carne y aceite pagarán $3. Si el precio de la divisa aumenta, el impacto del impuesto será cada vez menor.

“Un esfuerzo hay que hacer, si bien hay algunos reclamos disonantes, tampoco veo una situación tan complicada porque hay cierto nivel de equidad. Con un tipo de cambio muy evolucionado, los sectores exportadores son los que tienen que agregar”, indicando que “son medidas extraordinarias, no son medidas para quedarse, el gobierno evitó hasta último momento volver a la retención, es un momento difícil, el país está en problema y debe responderse”.

“Además, con este tipo de cambio las exportaciones siguen siendo competitivas, no por eso se va a dejar de exportar. Ya con un dólar de 30 pesos era un dólar competitivo para exportar; sí se nos va al 30 por ciento más, a $39.40, ya sobre ese excedente se trata la cuestión”, continuó.

RETENCIONES AL CAMPO

Las retenciones "modelo Cambiemos" son un híbrido entre las tradicionales del kirchnerismo y aquellas que quiso instaurar el ex ministro de Economía Martín Lousteau. Básicamente, la fórmula es que para los granos sin industrializar (soja, maíz, trigo, girasol, sorgo, etc.) el Gobierno se quedará con 4 pesos por dólar exportado, mientras que para los productos con mayor valor agregado (aceite, harina, carnes, etc.) el valor será de 3 pesos por dólar.

A su vez con el poroto y sus derivados (aceite y harina) se redujo la retención hasta el 18% -estaba en el 25,5%- y al mismo tiempo se le aplica la fórmula de los 4 o 3 pesos a pagar sobre cada dólar exportado. Entonces, tomando como referencia un dólar a 40 pesos, al poroto de soja se le sumaría un diferencial del 10% y adicionado al 18% hoy pagará 28% y para los subproductos la incidencia es del 7%, más la alícuota actual suma 26%.

La fórmula es compleja porque abre un sinfín de posibles escenarios que dan lugar a la especulación, sobre todo de las empresas exportadoras. En líneas generales, si el dólar baja, la retención que se le cobraría al exportador subiría en porcentaje, pero si la moneda norteamericana anota una suba más allá de los 40 pesos, el porcentaje bajaría a favor de los exportadores. Entonces, queda preguntarse cómo hará el Gobierno para controlar esa ecuación, sin lugar a dudas, esta fórmula deberá contar con una revisión permanente en un mercado tan volátil.

Otra ventana que se abre es que actualmente las empresas exportadoras de granos y subproductos ya no cuentan con un tiempo obligatorio para liquidar divisas producto de las exportaciones. Antes tenían un plazo establecido dentro de la campaña agrícola, luego fue modificado a 10 años por el Gobierno de Macri para, meses más tarde, eliminarlo completamente.

Así es que con este nuevo esquema de retenciones de suma fija las cereales pueden especular el momento para liquidar las divisas producto de las exportaciones e incluso hacer presión para que el dólar suba y así licuar la retención efectiva a pagar.

 Las empresas exportadoras actúan como agente de retención y trasladan el gravamen al precio que pagan por la materia prima.

En el caso del trigo es quizás el cultivo que será más castigado en lo inmediato. Los productores argentinos apostaron al cereal de invierno porque en ese momento no pagaba retenciones, hicieron cálculos, insumo-producto y daba muy buena rentabilidad. El resultado será una cosecha de 20 millones de toneladas, récord para este cultivo. Pero de un día para el otro volvieron las retenciones, ahora de 4 pesos por dólar exportador y así pierden entre el 10% y el 12% de lo que tenían previsto recaudar.

¿Qué puede traer aparejado estos cambios repentinos? Sin lugar a dudas, contracción en los niveles de inversión proyectados para la próxima campaña. Más hectáreas de soja, porque a pesar de pagar el tributo más alto, continúa siendo el cultivo más rentable para producir.

Finalmente, las retenciones traen además otro escenario para las industrias que transforman el maíz en carne. Tanto la producción bovina como porcina o avícola son beneficiadas directamente con precios deprimidos en el mercado local de la materia prima para alimentación (maíz). Esto también puede ponerle un techo al precio de la carne en el mercado local porque por una vía se "subsidia" en parte la alimentación animal, pero por el otro se le aplica la alícuota de 3 pesos por dólar para exportar.

El escenario ya está planteado y es muy similar al de antes de diciembre de 2015, justamente cuanto Macri asumió la presidencia y el campo apostaba a un cambio a favor de la producción.

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