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La imprudencia de los motociclistas se ha convertido en una de las principales preocupaciones de la seguridad vial en la ciudad de Corrientes. Circular sin casco, cruzar semáforos en rojo, transportar más de dos personas y llevar a niños e incluso bebés sin ningún tipo de protección son escenas que se repiten diariamente en las calles.

A estas conductas se suman otras infracciones, como conducir a velocidades indebidas, circular de contramano, realizar cruces por lugares no habilitados y desobedecer las señales de tránsito. Una sucesión de comportamientos que expone a los motociclistas a sufrir graves accidentes.

El riesgo, sin embargo, no termina en quien conduce. Los acompañantes y los demás usuarios de la vía pública también quedan expuestos a las consecuencias de estas maniobras irresponsables. Muchas veces, una imprudencia puede terminar involucrando a personas que simplemente circulan por la calle y tienen la mala fortuna de encontrarse con una motocicleta fuera de control.

Las estadísticas del Hospital Escuela reflejan la dimensión del problema: cuatro de cada cinco personas que ingresan como consecuencia de siniestros viales son motociclistas. Una proporción que evidencia el fuerte impacto de los accidentes protagonizados por estos vehículos en el sistema de salud.

En una ciudad donde las motocicletas forman parte del paisaje cotidiano del tránsito, la falta de conciencia vial se transforma en un peligro permanente. Las normas existen, pero su incumplimiento continúa exponiendo vidas y convirtiendo cada desplazamiento en un potencial escenario de tragedia.