A nuestros músicos, bailarines, agrupaciones, academias, difusores y jóvenes talentos: ¡gracias por ser el corazón latente de nuestra historia y hacer vibrar nuestra tradición en cada compás!
Porque reconocer a nuestros chamameceros es honrar nuestra historia, valorar de dónde venimos y mantener siempre encendida el alma de nuestra comunidad.
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