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Santa Fe vio caer su histórico Puente Colgante; la Ruta 168 colapsó; el Túnel Subfluvial debió cerrar por única vez ante el riesgo de que la erosión comprometiera su estabilidad; y Entre Ríos quedó prácticamente aislada, con conexiones terrestres interrumpidas y servicios de lanchas y vuelos improvisados.

En el Delta, más de 20.000 kilómetros cuadrados quedaron bajo agua durante meses, mientras poblaciones enteras convivían con puentes destruidos, vías arrasadas y pérdidas millonarias. A través de testimonios de especialistas, periodistas y protagonistas, el programa “Memoria Frágil” (Canal 9, Litoral) reconstruye y recupera la dimensión humana, política y técnica de una catástrofe ocurrida en el ocaso de la dictadura, cuando escaseaban la previsión, la tecnología y la coordinación estatal.

Décadas después, las defensas y los sistemas de monitoreo son otros, pero la advertencia persiste: el río conserva su memoria, aunque las ciudades insistan en olvidarla.

La inundación de 1982-1983 y cuando el río recuperó lo suyo

En abril de 1982, mientras Argentina vivía las horas más dramáticas de la Guerra de Malvinas, algo empezaba a moverse en el Norte del continente. Las lluvias se multiplicaban en el sur de Brasil y en Paraguay, en la cuenca del Iguazú y del Alto Paraná. Nadie lo sabía todavía, pero se estaba gestando uno de los fenómenos de El Niño más intensos que se hayan registrado: seis meses casi continuos de precipitaciones que superaron los 400 milímetros mensuales sobre una cuenca gigantesca. Toda esa agua tenía un solo destino posible: bajar por el Paraná y por el Uruguay hacia el Río de la Plata. El resultado fue una creciente que todavía hoy sirve como vara de comparación para cualquier otra. En julio de 1983 se midió, frente a las costas de Paraná y Santa Fe, un caudal cercano a los 62.000 metros cúbicos por segundo, casi cuatro veces lo que circula en un año normal. El río alcanzó una altura de casi siete metros sobre el cero hidrométrico, unos cuatro metros por encima de sus valores habituales. Solo la creciente de 1905, de la que existen registros incompletos, podría haber sido comparable. Pero en daños y en duración, la de 1982-1983 no tuvo precedentes: las aguas permanecieron por encima de los niveles críticos durante 257 días, desde diciembre de 1982 hasta julio de 1983, y en algunas zonas del Delta la inundación se prolongó casi un año entero.